Header Image

El Laberinto de la Liquidez Ecuatoriana: Cifras de Abril 2025 Bajo la Lupa Crítica

Cada mes, el Banco Central del Ecuador nos ofrece su boletín analítico, una radiografía del sistema financiero cuyas cifras, a menudo presentadas con aplomo técnico, invitan a una lectura más profunda, una que intente descifrar las tensiones subyacentes a la superficie de los datos agregados. Abril de 2025 no es la excepción, mostrando un saldo de liquidez del Panorama Financiero (BCE y OSDs) de USD 1.256,6 millones. Una cifra significativa, sí, pero menor a la del mes anterior (USD 2.056,4 millones), un primer indicio de la volatilidad inherente al pulso financiero nacional.

El informe subraya la centralidad de las Otras Sociedades de Depósito (OSD) en esta dinámica, con sus operaciones contribuyendo USD 1.273,7 millones a los movimientos de liquidez, un peso considerablemente mayor que el del propio BCE (USD 336,4 millones). El engranaje bancario, público y privado, es el protagonista, pero ¿qué nos revelan sus movimientos internos?

Analizando las fuentes de liquidez de las OSD, destaca un incremento masivo en las captaciones del sector privado: USD 1.050,5 millones. A primera vista, un signo de confianza. Pero ¿qué nos dice el detalle? Mientras los hogares, quizás actuando con cautela y priorizando el ahorro, incrementaron sus depósitos en USD 1.307,6 millones, las empresas, motor de la actividad productiva, retiraron parte de los suyos (-USD 257,1 millones). Un dato que merece reflexión en el círculo de negocios: ¿Cautela empresarial ante el panorama económico? ¿Reconfiguración de la liquidez corporativa? El dinero existe, sí, pero su comportamiento sectorial desata interrogantes sobre el verdadero dinamismo de la economía real. Además, el informe matiza que este flujo privado se dirigió principalmente a depósitos de ahorro y a plazo, quizás en busca de rendimiento ante la incertidumbre o como refugio temporal de valor, alejándose de la inmediatez de la vista.

Este influjo de fondos privados encuentra su "uso" principal en el crédito. Las OSD incrementaron sus préstamos al sector privado en USD 675,2 millones. El engranaje crediticio parece cumplir su función, inyectando recursos. No obstante, la "cartera vencida" (morosidad) también creció en hogares, un riesgo latente que se gesta bajo el aparente dinamismo del crédito total. ¿Espejismo de expansión crediticia sin riesgo? El público de negocios sabe que la calidad de la cartera es tan vital como su volumen.

En el frente del BCE, las Reservas Internacionales (RI), ese barómetro de la salud externa de una economía dolarizada, mostraron un leve incremento de USD 43,9 millones, alcanzando USD 7.773,0 millones. Una cifra que el informe presenta positivamente, y técnicamente, cubren los pasivos más líquidos del BCE. Sin embargo, esta cifra global esconde una realidad de flujos constantes y monumentales: USD 4.734,8 millones de ingresos frente a USD 4.690,9 millones de egresos en el mes. El servicio de la deuda externa, con USD 444,4 millones drenados en abril, es un recordatorio constante de la presión estructural sobre estas reservas. La dependencia de los giros del exterior del sector privado y las exportaciones de hidrocarburos subraya nuestra vulnerabilidad a los vaivenes del mercado global.

La exposición externa de la banca privada, superando los USD 4.900 millones, es otro pilar de su operación, ligado al comercio exterior y financiamiento. La existencia de casi mil millones de dólares en "líneas de crédito no utilizadas" sugiere una capacidad latente, sí, pero también una prudencia, una cautela, o quizás la falta de oportunidades de inversión doméstica que justifiquen activarlas plenamente.

Pero hay un dato, a menudo menos publicitado, que para un ojo crítico resulta particularmente revelador: la asfixia del mercado interbancario. Apenas USD 30 millones negociados en los primeros cuatro meses de 2025, una caída abismal respecto al mismo período de 2024. Una sola operación en abril. Este no es solo un mercado. Es el termómetro de la confianza mutua entre las entidades financieras. Su languidez ¿refleja un exceso de liquidez que anula la necesidad de prestar? O, peor aún, ¿un temor a prestar, una aversión al riesgo tan profunda que paraliza el flujo capilar del sistema? La inmovilidad aquí es un grito silencioso, una señal de alerta sobre la percepción de riesgo interno dentro del propio sistema.

Así, la radiografía de abril de 2025 del Banco Central, al ser despojada de su envoltorio puramente descriptivo, revela un panorama de contrastes y fragilidades latentes. Más allá de los titulares sobre el aumento del crédito o las captaciones, se vislumbran tensiones sectoriales, cautela empresarial, dependencia externa persistente y, quizás lo más preocupante, una arteria clave del sistema –el mercado interbancario– prácticamente obturada. Estas son las sombras en el cuadro de liquidez, señales que el público de negocios debe leer con ojo avizor, buscando entender el verdadero pulso bajo la piel de las estadísticas oficiales.