Bienvenidos a "Signos de vida". Hoy quiero invitarles a explorar una cuestión fundamental para quienes buscamos vivir y compartir nuestra fe en el complejo panorama del siglo XXI: ¿Cómo podemos proclamar la Palabra de Dios de manera que, al igual que en el pasado llevó a los ninivitas a renunciar al pecado, hoy beneficie a toda la sociedad? Y conectada con esta pregunta: ¿Quiénes son los nuevos destinatarios de la Palabra a quienes el Señor quiere rescatar?
Para abordar estas cuestiones, propongo que nos sumerjamos en una de las historias más fascinantes y paradójicas de las Escrituras: el relato de Jonás y Nínive. Es una narrativa que, a pesar de su antigüedad, resuena poderosamente con nuestros desafíos contemporáneos.
Recordemos brevemente la historia: Dios llama a Jonás a proclamar un mensaje de juicio a Nínive, la capital de Asiria, una potencia enemiga de Israel conocida por su brutalidad. Jonás, reticente, huye en dirección opuesta. Después de su famoso encuentro con la ballena y su reluctante aceptación de la misión, finalmente llega a Nínive y proclama un mensaje extraordinariamente breve: "¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!". Lo sorprendente es lo que ocurre a continuación: desde el rey hasta el más humilde ciudadano, toda la ciudad se arrepiente, cambia su comportamiento, y como resultado, Dios revoca el juicio anunciado.
Lo que hace esta historia tan relevante para nuestra reflexión es precisamente su improbabilidad. Si hubiéramos pedido a cualquier israelita de la época nombrar el lugar menos probable para un avivamiento espiritual, probablemente habría mencionado Nínive. Era el epítome del "otro", del enemigo, de lo considerado irredimible. Y sin embargo, fue precisamente allí donde ocurrió una transformación social sin precedentes.
¿Qué podemos aprender de este episodio para nuestra proclamación contemporánea? Permítanme compartir algunas reflexiones.
Reflexionando más ampliamente sobre nuestra realidad contemporánea, vivimos en un contexto comunicacional radicalmente diferente al de Jonás. La revolución digital ha transformado fundamentalmente cómo se crea, distribuye y consume información.
Algunos aspectos de este nuevo panorama presentan desafíos significativos para la proclamación de la Palabra:
Sin embargo, este mismo contexto también ofrece oportunidades sin precedentes:
¿Quiénes son los nuevos destinatarios de la Palabra a quienes el Señor quiere rescatar? Permítanme proponer varios grupos que representan comunidades que la proclamación cristiana tradicional ha tenido dificultad para alcanzar efectivamente:
¿Cómo podemos proclamar efectivamente la Palabra a estas diversas "Nínives" contemporáneas? Aquí algunas pautas concretas:
Identifica tu "Nínive" personal. Evalúa cómo estás comunicando el mensaje. Comprométete a aprender el lenguaje y comprender las preocupaciones de aquellos a quienes buscas alcanzar. Y finalmente, mantén la esperanza.
Gracias por acompañarme en esta reflexión. En nuestro próximo episodio, exploraremos cómo cultivar disciplinas espirituales sostenibles en un mundo de distracción constante. Hasta entonces, que la gracia y la verdad guíen vuestros pasos.